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Vidas femeninas comunes en la Edad Media (del siglo XIII al XV).

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Vidas femeninas comunes en la Edad Media (del siglo XIII al XV).  Herman, Paul y Jean de Limbourg, mes de febrero, de Les Très Riches Heures du Duc de Berry (1413-1416) tinta sobre vitela. Imagen: Musée Condé, Chantilly (Francia). Una escena común durante el crudo invierno de la Baja Edad Media europea: una dama calienta cómoda sus pies, mientras los campesinos realizan duras tareas en un ambiente helado. La vida rural estuvo completamente regida por el ritmo de las estaciones agrícolas, dependiendo del clima, con la obtención de los productos cultivados del tiempo, y también, las actividades ganaderas. Para el estudio de la vida cotidiana de las mujeres comunes entre los siglos XIII y XV, los historiadores contemplan dos grupos principales, según la ubicación de las casas o habitaciones en su entorno: la vida rural , dirigiendo o realizando las actividades propias de la supervivencia que les permitió el medio, adaptadas por la tecnología del momento, y la urbana, donde se ...

La Virgen egipcia de Tarraco. Una inscripción funeraria del siglo V.

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La Virgen egipcia de Tarraco. Una inscripción funeraria del siglo V. La lápida de mármol con la inscripción funeraria de Tarraco, de la primera mitad del siglo V d.C. reza: "Haec hic beata Thecla virgo Xρι(στυ), ei patria Aegypt(us). Vixit ann(is) LXXVII, ut meru-it in pace requievit D(omi)ni" (Aquí yace la bienaventurada Thecla, Virgen de Cristo, cuya patria fue Egipto. Vivió 77 años. Descanse en la paz del Señor). La inscripción fue encontrada en el año 1997 en las excavaciones realizadas en una de las basílicas paleocristianas cercanas al Río Francolí en Tarragona. Foto/Fuente: Institut Català d'Arqueologia Clàssica (ICAC) Investigadores: J. López / D. Gorostidi. "Un elemento imprescindible para la ciudad tardía de Tarraco fue sin duda el cristianismo y su implantación. Se han transmitido hasta hoy las actas martiriales del obispo Fructuoso y los diáconos Augurio y Eulogio, que fueron objeto de persecución y muerte en el año 259. El lugar de la sepul...

Gilgamesh. La epopeya paleobabilónica.

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Gilgamesh. La epopeya paleobabilónica. El rey que nunca quiso morir. "Gilgamesh era su nombre desde el día en que nació, dos tercios de él dios y un tercio humano.  La Señora de los Dioses fue quien trazó la forma de su figura, mientras el divino Nudimmud perfeccionaba su complexión.  (...) Crecía la barba en sus mejillas como en las de..., el cabello de su cabeza  crecía tan recio (como la cebada). Cuando se puso alto su belleza se consumó, según los criterios humanos era sumamente apuesto." La Epopeya de Gilgamesh. Cilindro sello realizado en piedra de hematita negra, con la representación de una sucesión de escenas: un dios portando una espada en forma de hoz, frente a un adorador y una diosa. Otra escena muestra un episodio de la epopeya de Gilgamesh, en la que el héroe mesopotámico y Enkidu aparecen asesinando al gigante protector de los bosques de cedros, Humbaba, arrodillado. En la ornamentación, entre otros elementos, destacan: una cabeza de toro, s...

El censor del lujo. Catón el viejo y la austeridad romana.

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El censor del lujo. Catón el viejo y la austeridad romana. “Cuando empezó el vino y la oscuridad de la noche, la lujuria de jóvenes y adultos, terminó con el pudor, y empezaron a someterse a toda clase de depravaciones, pues cada uno tenía a su alcance, la satisfacción del deseo al que era más proclive por naturaleza". Tito Livio. Sarcófago romano de mármol, con la representación de las bodas de Cupido y Psique (el alma romana).  Cupido fue el dios romano (equivalente griego de Eros) personificación del deseo carnal.  La escultura del sarcófago, cuenta la historia de la bella princesa Psique, damisela tan hermosa, que su padre el rey no podía casar, pues asustaba a todos los pretendientes. Cupido envió a la divinidad del viento, Céfiro, para conducir a la muchacha a un palacio, donde el dios enamorado la tomó en esponsales. Aparecen servidos por numerosas sirvientas y amorcillos alados, divinizando el erotismo y el lujo, según los gustos de las élites de la sociedad roma...

Ángeles. Los seres celestiales venidos desde el Mediterráneo oriental.

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Ángeles. Los seres celestiales del Mediterráneo. Ángel del tipo Serafín, en una pintura mural románica del MNAC de Barcelona. Puede leerse la leyenda que le identifica: "SCS (Sanctus) SERAFIM" que suele acompañar a los personajes sagrados en este tipo de representaciones artísticas medievales. Los ángeles acólitos balancean su incensarios para bendecir a Jesús y las brasas alejan los pecados de las personas terrenales, aunque en ocasiones, también realizan su ritual ante la figura de la Virgen María.  Los ángeles estaban asociados a las teofanías (apariciones de Dios). Sus alas son bellamente policromadas y oceladas, conteniendo los ojos del pavo real, animal simbólico desde el mundo grecorromano, emblema de la diosa madre del panteón oficial, Hera. Esta majestuosa ave, de simbolismo solar, asociada con la rueda, será adoptada por el cristianismo primitivo, por la leyenda de su carne incorruptible, que le atribuye la inmortalidad. La sagrada cola del pavo real cristian...

Dragones y demonios. Las bestias de la Edad Media.

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Demonios y dragones. Las bestias de la Edad Media. Representación del Infierno, en una escena perteneciente a un tríptico del Juicio Final, del año 1470 (Baja Edad Media) d e Dieric Bouts. Demonios simiescos, cuerpos femeninos desnudos, alas membranosas, murciélagos, seres vellosos, reptiles, viscosas pieles de barrigones anfibios, ojos grandes, saltones y luminiscentes, diablos con grandes orejas, cuernos, y hocicos con afilados dientes en sus fauces, de las que asomaban largas lenguas. Varias fueron las características morfológicas del mal y del pecado, según la iconografía del Arte. La desnudez, como estado de la condición humana en el Paraíso terrenal, quedará identificada a la imagen del pecador. Foto: París, Musée du Louvre / Wikimedia Commons. La bestia o el monstruo, en la Edad Media, encarnó la amenaza contra la moralidad de la Humanidad. Símbolo máximo del pecado; lo grotesco, anómalo e irracional, por su propia y caótica existencia, en contraposición a la perfecció...